Hace más de treinta años, en 1995 el residente de Psiquiatría Carlos A. Acevedo escribió Asilo Vivo, en el Hospital Emilio Vidal Abal de Oliva y como si hubiera estado en un juego de espejos, intentó mostrar los inverosímiles fragmentos de lo que veía.
Hoy, la cosa se reabre con Juan, un sobreviviente institucional del sector villa 14 que, liberado por el cierre de los hospitales monovalentes, el sistema lo lanza al “afuera” con su delirio a cuestas. Es entonces cuando el ignoto personaje comienza a interaccionar con todo lo que se le cruza.
Juan deambula por Córdoba por lo que es nombrado posteriormente como “Juan Córdoba”.
Muestra todo lo que tiene que mostrar. Canciones, lugares, personajes, sensaciones y sentimientos.
En algunas oportunidades, es atravesado por flashes de Falu, su mentor.
Su viaje culmina en el barrio Nueva Córdoba, en Plaza España, donde, ante una canción, mira para arriba ¡y comprende todo!
Carlos A. Acevedo (1965) es médico psiquiatra. Oriundo de Porteña, estuvo, sin embargo, muy conectado con Córdoba, donde pasó y pasa actualmente momentos importantes de su vida. Se descubre interesado por la ciudad y su gente, atraído por la cultura oficial, pero también por las facetas invisibles.
Lejos de ser un profesional unimodal, se abre permanentemente a nuevas experiencias. La música, el fútbol, los cafés, las peñas, el tango, las noches y los libros integran las cosas caras de su vida.
Dice Jorge Valdano que, de las cosas menos importantes, la más importante es el fútbol.
Aquí habría que agregar equivalentes como…
¡Ir a una peña, tomarse unos mates, leer un libro!








